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El arroz meloso con confit de pato y foie

Quienes se encuentren cerca de Plaza de Castilla y quieran disfrutar de una cena deliciosa lejos del bullicio de terrazas y restaurantes de moda, pueden visitar el restaurante Amalur, ubicado en la planta baja del Hotel Abba Castilla Plaza.

Si bien el espacio es bastante pequeño y sencillo -sin duda las fotos que pueden verse en Internet indican un mágico manejo de luces y sombras para que el ambiente luzca mucho más amplio-, es un sitio recomendable para ir a cenar en pareja o celebrar alguna ocasión importante entre amigos, ya que no es un lugar muy frecuentado.

La atención es correcta pero no destacada, especialmente si se toma en cuenta que es un establecimiento con un número de clientes reducidos; sin embargo, la comida merece mención aparte, pues las porciones son generosas y la combinación de sabores y texturas en los platos es interesante. Eso sí, las opciones son pocas, ya que la carta es muy reducida.

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Plumas, un platillo elaborado con jugosa carne de res y vegetales salteados

El día que fuimos, mi esposo y yo ordenamos de entrada un arroz meloso con confit de pato y foie, y una pasta Vongole, que más parecía un segundo por la cantidad que nos pusieron. Luego de primero pedimos un plato llamado Plumas, que era carne de res fileteada y muy jugosa, acompañada por vegetales salteados. Y el postre estaba excelente, era un coulant con helado de yogur griego y pistacho, que estaba recién hecho y tenía el punto justo de azúcar como para no resultar empalagoso.

En cuanto a los precios, la verdad son razonables, pero quienes reserven con El Tenedor reciben 40% de descuento en la cuenta final. Para que tengan una idea, por lo que pedimos, cuatro copas de vino rioja y agua mineral pagamos sólo 45 euros.  Sin duda que con esta promoción merece la pena visitar este restaurante madrileño.

Coordenadas: Paseo de la Castellana, 220. 28046, Madrid.

Teléfono: 91 5674300.

La cafetería del antiguo Colegio Mayor de la Universidad de Alicante podría cerrar sus puertas

La cafetería del antiguo Colegio Mayor podría cerrar sus puertas

Hace dos semanas fui a comer a la cafetería del antiguo Colegio Mayor de la Universidad de Alicante y les aseguro que nunca esperé tener una experiencia tan grata por apenas 6 Euros. Tienen una barra bufet y todos los días cambian el menú; yo fui un jueves y había ensalada mixta –para que cada quien se la prepare a su gusto-, calamares a la romana, croquetas de jamón y paella. El precio también incluye el postre y una bebida.

Aunque la oferta es bastante generosa, lo que realmente llama la atención es la calidad de la comida, pues cuando la pruebas sientes que estás comiendo en casa y no en una cafetería universitaria. Mención aparte merece la atención: sus dueños, Julián y Jacinto, y sus ayudantes realmente se preocupan por conocer a los clientes y hacerlos sentir muy cómodos.

Pese a todo lo bueno, si en un mes no levantan las ventas van a tener que cerrar, pues llevan más de 5 meses trabajando con pérdidas, desde que en septiembre pasado cerraran el Colegio Mayor. En mi opinión, el problema es que los alumnos no saben que la cafetería está allí, y quienes lo conocen piensan que al desaparecer el Colegio Mayor, también fue cerrada la cafetería.

Así que si alguno de ustedes tiene conocidos en la Universidad de Alicante, corran la voz a ver si es posible preservar este rincón que ya lleva casi 20 años abierto.

Tequeños, palitos de queso recubiertos con masa y fritos

No hay comensal que se resista a unos tequeños

Hace un par de semanas, cuando recién llegué a Madrid, estaba antojada de comer tequeños y fui a la tienda CanelRolls, localizada justo en la entrada del Mercado Las Maravillas, en la avenida Bravo Murillo, y debo decir que estaban excelentes, incluso mucho más ricos que los que venden en la misma franquicia del CC La Vaguada. Al comerlos no pude evitar recordar esas meriendas en el cafetín del colegio, y francamente me quedé con ganas de más.

Roll de canela o Cinnamon Roll, cubierto con crema de vainilla

Nada mejor para merendar que un delicioso roll de canela

En el establecimiento también venden cinnamon rolls con diversos toppings, desde el tradicional de vainilla hasta el de manzana, pasando por el de dulce de leche; también tienen cachitos, chicha, frescolita, malta, cachapas con queso de mano, y durante todo el año se pueden conseguir hallacas y pan de jamón.


Aproveché para darme una vuelta por el mercado y me topé con un puesto de quesos excelente. No recuerdo el nombre, pero al subir las escaleras mecánicas de la entrada hay que tomar hacia la izquierda y seguir hasta el fondo del todo, luego girar a la derecha y al llegar al final del pasillo hay que volver a girar a la derecha. El señor se llama Alfredo y tiene todos los quesos frescos de Antojos Araguaney, y también vende tequeños para freír en casa. Si se pierden no tienen más que preguntar en la tienda CanelRolls.

Días después de esta excursión, conversando con mi amiga Carolina, le comenté que quería llevarla a comer unos deliciosos rolls de canela y a que probara los tequeños, y me quedé pasmada cuando me dijo que ella había ido varias veces al local del CC La Vaguada. Esto es para quienes piensan que a los españoles no les gusta la comida venezolana, y si no me creen basta ver a mi amigo Luis, que adora las arepas y hasta las prepara en casa.

Coordenadas:
C.C. LA VAGUADA MADRID 2. Local B34 P.B
Telf: 917305932

C.C. BRAVO MURILLO. Bravo Murillo, 122
Telf: 915356674

 

Calidez y elegancia se mezclan en los espacios del restaurante Un Lugar de Madrid

Calidez y elegancia se mezclan en los espacios de Un Lugar

El sábado pasado fui a cenar con mi esposo a Un Lugar, uno de los establecimientos de Saturnino Martínez -conocido por sus restaurantes Delicatto y Chef Nino en Rioja-, quien a finales de 2009 decidió abrir  este cálido rincón gastronómico en las cercanías de Chamartín, para mostrar a los madrileños la mejor cara de la cocina riojana y del Cantábrico.

Un lugar está enclavado en un espacio inesperado, pues parece esconderse entre un grupo de edificios antiguos de la zona, pero su ubicación no es casual, pues pretende ser un recodo íntimo y elegante en medio del caos urbano capitalino.

Una vez dentro, el buen gusto es evidente. Vidrios, fibras, maderas, metales y una iluminación muy particular marcan la pauta; las paredes tienen hermosos detalles florales artesanales  y las mesas están decoradas con orquídeas. La carta, reducida pero con sustancia, está llena de platillos que además de tener “buena pinta”, realmente son una delicia.

Para empezar ordenamos una ensalada de pulpo gallego con frutos secos. La combinación entre el pulpo frío, cocido al punto, con el puré de pimentón, las virutas de parmesano, las almendras y los piñones, y un leve toque de vinagre balsámico me sorprendió gratamente. De segundo ambos ordenamos un chuletón de buey gallego a la parrilla de carbón de encina, acompañado por patatinas y pimientos verdes, que estaba bastante jugoso. Si bien a la carne le faltaba un toque de sal, el chimichurri le aportaba el balance perfecto a los sabores. Y para el postre decidimos apostar por algo nuevo para nosotros: la tarta de queso de cameros con helado de yogur y reducción de frutos rojos. El cambio sencillamente valió la pena, pues la mezcla de texturas y sabores fue sencillamente explosiva.

Ensalada de pulpo a la gallega con frutos secos

Ensalada de pulpo a la gallega con frutos secos

Apartando la comida y el buen ambiente, vale la pena destacar la excelente atención. Todos los empleados comparten una particular orientación al cliente y se encargan de hacer sentir a los comensales como en casa. Ningún detalle es olvidado, ni siquiera las migas sobre la mesa, que son removidas con estilo gracias a un reluciente recogemigas de bandeja. Sin embargo, los buenos ratos tienen un precio, así que si se animan a visitar Un Lugar deben preparar sus billeteras.

Coordenadas: Mauricio Legendre 33, bis.

Telf. 913 477 727

Tostas XL del restaurante Kaixo de Madrid, junto a unos huevos con patatas y chorizo.

Tostas XL de Kaixo (salmón y rulo de cabra, y queso brie con cebolla caramelizada), junto a unos huevos con patatas y chorizo.

Quienes se encuentran cerca de la estación de Sol, en Madrid, y quieren comer algo delicioso y con sustancia pueden visitar la Taberna Kaixo. Como buen exponente de la cocina vasca, en los fogones de Kaixo se cuecen numerosos platillos gourmet, y puedo dar fe de que en mis tres visitas a este establecimiento jamás he salido decepcionada, pues saben combinar muy bien los ingredientes para resaltar los sabores fuertes de los embutidos, quesos y confituras que utilizan; además, las presentaciones son bastante atractivas, y el espacio resulta acogedor. Sin embargo, el Kaixo no está  hecho para quienes van con prisas, ya que sus instalaciones siempre están repletas.

No te pierdas las croquetas de jamón ibérico del restaurante Kaixo de Madrid

No te pierdas las croquetas de jamón ibérico, al igual que sus famosas bolas de queso.

Un dato, a la hora de comer ofrecen un menú  bastante completo por 9,90 €, y disponen de WiFi gratuito para sus clientes.

Coordenadas: Calle Barcelona 12, Madrid.

Telf. 915 232133.

Italiano ¿Davvero?

Piccolo Diavolo de Madrid, un restaurante que vale la pena visitar

Una trattoria que merece la pena visitar

Desde que llegué a España realmente me ha costado encontrar un restaurante italiano similar a esas trattorias que estamos acostumbrados a visitar en Caracas, con una oferta gastronómica reducida pero especial –y sobre todo de porciones generosas- que logra deleitar incluso a los más tiquismiquis.

En Alicante lo más cercano fue La Tagliatella, que tiene platos deliciosos y un ambiente muy agradable, pero que no deja de ser una franquicia local.

Infructuosa fue mi visita a Da Ricardo, un lugar que más de un alicantino me sugirió y donde el cartoccio que nos pedimos sólo conservaba del tradicional plato italiano el nombre y el papel de aluminio en el que estaba servido, pues la pasta parecía incluso recalentada en el microondas.

La cocina del restaurante Piccolo Diavolo de Madrid no oculta nada a los comensales. Foto tomada de: http://ilpiccolodiavolo.blogspot.com/

La cocina de Piccolo Diavolo no oculta nada a los comensales. Foto tomada de: http://ilpiccolodiavolo.blogspot.com/

Y justo cuando estaba perdiendo la esperanza me topé con Piccolo Diavolo, un pequeño rincón en el centro de Madrid. Aunque su exterior no es llamativo, una vez dentro vi a una pareja de italianos que conversaba en perfecto dialecto con el camarero. Eso ya fue una excelente señal.

Con una atmósfera íntima y un servicio bastante cordial, este lugar logró sorprendernos, especialmente cuando trajeron mis fagottinis de queso gorgonzola y nueces en salsa blanca. En el instante en que los probé supe, sin duda, que había encontrado un lugar auténtico. Otro dato interesante, sus dueños han puesto Wi-Fi para quienes buscan un lugar tranquilo donde navegar por la red y trabajar, tanto en solitario como en compañía.

Antes de irme no podía dejar de preguntar si era posible adquirir la pasta fresca para prepararla en casa, y me dieron el dato de Italia en su mesa, un sitio genial para quienes buscan recrear los sabores de “La Bota” en sus casas.

Coordenadas: Calle de Fúcar 11. Madrid.
Telf. 911194348.
Un dato: Durante la semana tienen un menú completo a 8,90€

Tapeo gourmet

Alta gastronomía en pequeños bocados

El viernes por la noche estaba con un amigo alicantino buscando dónde cenar y fuimos a parar al bar de tapas Los Troncos, cerca de la Rotonda Sergio Cardell, y confieso que la incursión me sorprendió gratamente, y no precisamente porque la alcaldesa estuviese sentada en una mesa justo detrás de mi, sino por la colorida presentación de los pinchos y tapas y su increíble sabor.

Nos sentamos en la barra y realmente desde allí se aprecian mejor todos los miniplatillos que tienen expuestos. Ambos pedimos varias cosas para compartir, entre ellas un wrap de salmón ahumado, queso crema y eneldo que estaba delicioso, un mini filete de cordero, un pollo a la cerveza con bacon y espárragos, un champiñón relleno al gratén y un mini bocadillo de huevos rotos.

La verdad estaba todo muy rico y la atención fue bastante agradable; sin embargo, hay que ir preparados, porque los precios no son nada solidarios, aunque bien vale la pena darse un gustito de vez en cuando.

No llegamos a ordenar postres, pero tienen algunos caseros como hojaldre de arroz con leche y panqueque de dulce de leche, y hasta una pequeña selección de Paco Torreblanca que, al menos en el menú, se veía suculenta.

Coordenadas: Glorieta Sergio cardell, 3. Playa San Juan – 03540.

Teléfono: 966264210.

También están en Facebook y Twitter.

>Carnes en Alicante

>Para quienes estamos acostumbrados a degustar los suaves y jugosos filetes de carne que se consumen en Latinoamérica casi a diario resulta difícil intentar replicar la experiencia en España. Si vas a los supermercados y se te ocurre comprar los cortes que promocionan como “carne de vacuno A”, que cuestan por encima de la media pero no tanto como un entrecot, te encontrarás comiendo una suela de zapato imposible de tragar; pero si te compras esos cortes deliciosos que se pasean entre el solomillo y el entrecot olvídate de comprar nada más, porque los precios por kilo rondan los 12 euros.
Pero siempre hay opciones interesantes, que indudablemente pasan por los cortes argentinos. Una de ellas implica acudir al mercado de la ciudad y encontrar un puesto de carnes argentinas, allí podrás toparte con todos los cortes que quieras -aunque no con los mismos nombres que tenemos en Latinoamérica-, incluyendo el necesario para hacer carne mechada; y la segunda opción, perfecta para quienes tenemos poco tiempo para irnos de excursión a los mercados, es localizar un buen asador argentino donde poder deleitarte con un buen trozo de carne, de esos que están tan suaves que te deshacen en la boca.
Ángel y yo llevábamos tiempo buscando buenos sitios de carne en Alicante. En el intento pasamos por Parilla Lanus y el desaparecido Rodizio del Centro Comercial Torre Golf; sin embargo, recientemente hemos ido a dos restaurantes a los que, sin duda, volveremos.
El Rancho es el primero de ellos. Aunque al entrar el sitio no tiene ningún detalle que lo haga especial, una vez que traen la carta te das cuenta de la variedad de cortes que ofrecen y de que piensan, incluso, en los vegetarianos y los celiacos. Y ya cuando te decantas por un plato y este llega a la mesa, simplemente te dejas seducir por los olores y por la textura de la carne. Para cerrar pedimos la típica crepe de dulce de leche, que estaba increíble!
La segunda opción, recientemente inaugurada en la zona de La Albufereta, es Los Troncos, un asador argentino que desde su apertura no ha parado de recibir comensales, ni siquiera en días festivos. Fui con un grupo de amigos el pasado Día de la Constitución y la pasamos genial. Aunque tuvimos que esperar como 25 minutos por la llegada de los platos, la espera valió la pena. En mi caso pedí un Entrecot Los Troncos y estaba suave y jugoso; Ángel se pidió las costillas de ternera y estaban excelentes. Si bien los postres no son su fuerte -también nos pedimos una crepe que estaba particularmente dura y sosa-, lo compensaron con una botella de un buen cava por cuenta de la casa.
Coordenadas:
El Rancho. Avenida Eusebio Sampere, 10. Teléfono: 965133179.
Los Troncos. Avenida Albufereta, 98. Teléfono: 965659816.

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Hace una semana, como regalo anticipado de cumpleaños, mi esposo me invitó a Granada, un destino realmente fascinante. La ciudad encierra en cada uno de sus rincones siglos de historia y tradiciones; sus calles están repletas de exóticos paraísos gastronómicos que invitan a probar toda suerte de platillos de marcada influencia marroquí; y sus habitantes -andaluces tenían que ser- son increíblemente corteses y cercanos, al punto de que no es difícil sentirse como en casa.

Confieso que antes de ir a Granada pensaba que lo único realmente importante era La Alhambra; pero una vez allí, me di cuenta de que hay decenas de lugares encantadores que me gustaría compartir.
Voy a comenzar por el hotel. Nos alojamos en el Macià Real de la Alhambra, un hotel de moderno diseño que está a 5 minutos en coche de La Alhambra, pero que al mismo tiempo se encuentra muy bien comunicado con el centro de la ciudad. Las habitaciones son amplias, el aseo es impecable, y los desayunos copiosos.
La ciudad se puede recorrer en un día, pero eso sí, deben ir preparados para una larga caminata. Hay muchos sitios que merece la pena visitar, pero en particular los Jardines del Triunfo; el Monasterio de San Jerónimo; el mercado Alcaicería; y el Corral del Carbón, uno de los edificios más antiguos, construido antes de 1330. También en el centro están la Catedral, y la avenida Reyes Católicos, repleta de tiendas y bares, y en cuyos alrededores se puede medir el pulso de la ciudad. Un poco más hacia la montaña se encuentra el Albaicín, un barrio típico de la región, con sus calles empedradas, sus restaurantes, bares y mercadillos. En este último es, precisamente, donde quedan la calle Calderería Nueva o Calle de las Teterías, un verdadero rincón moro enclavado en Granada(en la foto); el Mirador de San Nicolás (primera imagen del post), perfecto para ir al atardecer y ver al sol ocultarse tras La Alhambra; y el Sacromonte, con unas bonitas vistas y una abadía antigua muy hermosa.
En cuanto a la comida, no puedo dejar de hablar del Bar Kiki, que resultó ser toda un sorpresa. Ubicado en el Mirador de San Nicolás, cuenta con una vista envidiable. Allí probamos el mejor revuelto de setas y gambas que hemos comido en España, y un paté de foie con salsa de naranjas, almendras y pasas que estaba delicioso.
El último día se lo dedicamos a La Alhambra. Aunque todo está dicho sobre este increíble recodo granadino, nada es comparable a la sensación de estar allí. Sus jardines son realmente sorprendentes, y la posibilidad de caminar justo sobre el salón donde se cree que Cristóbal Colón negoció el viaje a América con la Reina Isabel La Católica, es indescriptible. Por muy cansados que estén no dejen de visitar el Generalife (en la foto), pues sus vistas y sus increíbles jardines los dejarán sin aliento.

>Sabores de la India

>Cansados de comer siempre lo mismo, ayer por la noche mi esposo y yo decidimos probar un restaurante de comida hindú ubicado cerca de la avenida Salamanca. Entradas gustosas, porciones generosas en los platos principales, precios bastante solidarios, y una buena atención resumen un poco la experiencia.
A excepción de una familia hindú que estaba haciendo la sobremesa, el local estaba completamente vacío; sin embargo, ni este detalle ni las dimensiones reducidas del restaurante lograron intimidarnos.
En cuanto entramos y revisamos la carta, hablamos con el mesonero para que nos prepara un menú degustación con algunos platos típicos.
De entrada nos trajo Onion Bahji (unas tortitas fritas de cebolla con harina de garbanzo), Pollo Tandoori (muslos de pollo con especias), y una especie de galleta muy delgada que se come con un par de salsas de yogur y un picadillo de cebolla, pepino y tomate. Mientras esperábamos la comida, nos enteramos por la carta de que tandoori o tandoor es un tipo de horno que funciona con carbón vegetal y que es muy usado en el norte de la India y Pakistán. Su utilización brinda un peculiar sabor ahumado a todos los alimentos cocidos en su interior.
Luego de un rato llegaron los platos “fuertes”: un pan de queso que estaba delicioso, Keema Pilau (arroz con carne y especias), Champiñones Bahji (revuelto de hongos con pimientos, cebolla y especias) y Pollo Tikka Masala (pinchos de pollo con salsa de yogur, frutos secos y especias).
Confieso que no probamos los postres porque habíamos comido demasiado, al punto de que pedimos para llevar una buena parte del arroz y de los champiñones. Sin embargo, al final nos trajeron semillas de anís que parecían diminutos caramelos, y que tenían un efecto realmente refrescante en el paladar.
Al llegar la cuenta hubo sorpresas, pero gratas, porque el modesto local también contaba con precios bajos: ambos comimos por sólo 32 euros. Así que la visita resultó, sin duda, placentera. No obstante, debo aclarar que no es un lugar para quienes no pueden prescindir del lujo y de las presentaciones “gourmet”. Además, si no le gusta la comida picante conviene aclarárselo al mesonero al ordenar los platos.
Coordenadas: Calle Benito Pérez Galdós, 41.
Teléfono: 965120321.

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